Llenando mi motor con las siete virtudes

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¿Alguna vez te has preguntado por qué si has estado haciendo lo correcto todo este tiempo, pareciera que los objetivos no han sido logrados? ¿Acaso te has preguntado que falta para alcanzar finalmente esa vida que tanto has soñado?

Anoche, antes de irme a dormir tuve una visión. Mi yo del futuro vino a visitarme y sentándose frente a mí me dijo de manera enfática “¿Cómo quieres que el autobús de tu vida llegue al destino de tus sueños si te empeñas en echarle piedra a sus motores?” Al principio no entendí, pero luego un maravilloso y colorido autobús se posó frente a mí y esa yo del futuro me invitó a que entrase y viera cuantos motores había dentro de él. Mágicamente vi que había siete motores; eran como tubos cristalinos muy altos, como pipetas gigante y dentro de ellos había unos colores maravillosos. “Estos son tus motores, pero cada vez que te olvidas de ellos, le colocas una pequeña piedra que no les permite avanzar”. En cada uno de esos motores había una inscripción.

FE: La principal FE tiene que ser hacia tí mismo como una perfecta creación. FE en que todo sucede por algo y que existe un plan. No es cuestión de religión. Ahora ¿Cuándo le colocamos piedras a la FE? Cuando nos apoyamos en el pasado, cuando seguimos recordando eventos que no podemos cambiar, cuando desistimos al primer obstáculo que se nos presenta. ¿Cómo reforzar la FE? Cada uno de los pequeños logros diarios de nuestra vida son acto de FE; lejos de apoyarnos en los arrepentimientos, apoyemos nuestra vida en aquello que nos da un aliento de felicidad.

ESPERANZA: La esperanza se siembra con una simple pregunta ¿Cómo me voy a sentir cuando llegue a la meta? ¿Qué cosas haré? ¿Cómo las haré? ¿A quién se lo contaré? Por un instante cierra los ojos y piensa en aquello que quieres alcanzar de toda la vida; imagínate que ya lo tienes allí y que no sientes miedo. Manten la imagen en tu mente, apláudete, entusiásmate con ello. Si está allí en tu alma no es casualidad. Aliméntala.

CARIDAD: La primera caridad es contigo mismo a ver. No puedo ser bueno con otros cuando me estoy fustigando con cada error que cometo. No puedo esperar generosidad si soy mezquino conmigo. “La caridad empieza con casa” Date amor, date espaldarazos, repítete que lo has estado haciendo de la mejor forma posible, enamórate de tí. No te seas infiel o desleal. La caridad es aprender a decir NO cuando no deseas hacer algo que sabes que te hará daño, la caridad es aprender a decir SI a aquello que te hace feliz. La Caridad es regalarte tiempo, espacio, es darte permiso

FORTALEZA: Pregúntate ¿Cuándo me siento fuerte? ¿Cuáles son los momentos en los cuales me he dado cuenta de mi propio poder? ¿Dónde y con quién me siento fuerte? Existen personas tóxicas, vampiros energéticos; pero ¿sabes qué? Esos vampiros energéticos viven más en tu cabeza que en tu vida real. Nútrete de pensamientos positivos, trabaja tus talentos. Pero también date permiso a tener miedo, espera que el miedo pase y fluye con él. A medida que nos dejamos fluir en el miedo nos hacemos mas fuertes

JUSTICIA: estamos recibiendo lo que en la justa medida hemos estado dando. No importa como lo veamos. Si tenemos un pobre concepto de nosotros, los otros nos valorarán con ese concepto. Si pensamos que aquellos que nos dañan triunfan, triunfarán. La Justicia es la retroalimentación, la medida exacta de retribución de aquello que hacemos o decimos. Cuando hagamos algo y sintamos que no hemos recibido lo que merecemos es un momento de “Alerta” quizás no en mis acciones pero si en mis pensamientos ¿Qué estoy pensando o como lo estoy pensando? El estar alerta nos permite hacerle la alineación y el balanceo perfecto a nuestro motor de vida.

TEMPLANZA: Como bien me decía mi Yo del Futuro, tengo siete motores, todos deben estar alineados. Si tiro de uno más que del otro, no me equilibraré. Si vacío uno porque sigo viviendo en eventos que no me nutren no generaré la fuerza y la tensión suficiente para impulsarme. El secreto de la templanza está en el equilibrio; equilibra la fuerza de tus virtudes. Descubre en donde puedes colocar mas gasolina, haz que suenen armoniosamente.

PRUDENCIA: Aun cuando no hay cosas buenas ni malas, sino logros y aprendizajes. Debo tener y contar con la capacidad de discernir con lo que me quedo y lo que elimino de mi vida. Puede ser que haya perdido a un amigo por razones varias, discusiones, malos entendidos. Puedo decidir tomar lo bueno y seguir adelante o quedarme estancado en lo malo y sufrir toda mi vida. Si estoy dictando un curso o charla y recibo críticas y halagos; puedo quedarme con la emoción de haberlo hecho lo mejor que pude, o regodearme de manera negativa en aquello que no me gustó para posteriormente paralizarme.

Por lo tanto, es una decisión y aquí tenemos las herramientas. Siempre han estado dentro de nosotros y a nuestro servicio. Se Justo contigo. Llena tus motores con todo aquello que sabes que puede impulsarte a cumplir tus sueños!!!!. Enciende tu autobús de vida y nos vemos en la meta.

Rugidos y Cantos para todos.

 

Tristeza  LA ADICCIÓN A LA TRISTEZA

Las emociones son adictivas, como una droga. Lamentablemente al ser endógenas muy pocas veces nos damos cuenta de cuan potentes pueden ser sus efectos; e incluso, nos cuesta reconocer cuando somos adictos a una emoción por miedo a que se nos pueda tildar de locos. No, no somos locos, si podemos ser salvados, solo se trata de reconocer que de alguna manera una emoción nos está dominando y trabajar sobre ello. Hoy, hablaremos de la adicción a la tristeza. ¿Por qué puedo ser adicto a la tristeza? Simple, porque tengo miedo. Tengo miedo a ser feliz. O mejor dicho, tengo miedo a que la felicidad sea tan breve que vuelva a caer en un espiral de tristeza aún mas hondo. El adicto a la tristeza probablemente lleva cargando consigo un evento de su infancia donde le interrumpieron la felicidad; incluso puede ser la del mismo momento en el cual lo separaron de su madre. Algunos creen que al triste le gusta llamar la atención; pero realmente no lo hace por ego. Lo hace porque siente que solo arropado por el entorno (independientemente de cómo se maneje) no corre peligro. Es por ello que cuando te observes y te percates que eres adicto a la tristeza la trabajes en tí al igual que cualquier adicción. Aquí te muestro una serie de acciones que puedes tomar para trabajar en el camino hacia la alegría:

  • Estás triste, no te resistas: Lo que resistes persiste. Estás triste, no encuentres razón ni justifiques. Solo observa tu cuerpo internaliza como están funcionando y fluye. Es como cuando estás borracho “mientras mas lo niegas, mas borracho te pones”
  •  Conversa con la tristeza: Pregúntate a) ¿Por qué estoy triste? Anota las cosas que te vengan a la cabeza. Te sorprenderás al darte cuenta que estás triste por eventos tan ancestrales. b) ¿Son eventos futuros, pasados, presentes? En este caso, no hay ni siquiera eventos presentes el presente es tan difuso, pero es válido ordenarlos  porque me dan perspectiva. Si es el pasado y es  lejano ¿De verdad vale la pena estar triste? Si son eventos futuros ¿De verdad vale la pena?
  • Identifica las emociones que acompañan a la tristeza. Detrás de nuestra tristeza hay otras emociones como la culpa, la ira y el reproche. Haz la prueba. Dirígete hacia uno de los eventos del pasado que te puso triste y verás que te viene a la cabeza algo como “Es que si hubiese sido, si hubiese hecho”… ahora, ve al presente. Ve quien eres ahora y como eres, lo que has aprendido, como te manejas. Imagínate  a Dios diciéndote “Te retrocedo en el tiempo y podrás hacerlo diferente”. Te prometo que saldrá un rotundo NO.
  • Colócate en síndrome de abstinencia: Ahora cuando has identificado lo que te pone triste, mételo en un cajón y guárdalo con llave. El alcohólico tiene prohibido beber, el fumador no puede ver el tabaco, lo mismo tú. Nada de lo que te ponga triste debes tenerlo a la mano por un tiempo, hasta que te sientas cómodo/a de pronto querrás reengancharte, retroceder; cuando esto suceda ubica una imagen en tu mente la que mas te guste que te relaje, que te motive, que te saque una sonrisa. Y anota tus triunfos. Día a día anota en una libreta cuanto pudiste resistir sin activar las imágenes que te ponen triste, una hora, dos, tres. Verás que día a día tendrás mas voluntad y te sentirás empoderado.
  • Lo triste y su contraparte: El único momento donde vale la pena volver al pasado es para recordar aquello que te hace feliz. Ponlo en práctica, ubica y trae contigo aquello que te hace feliz, observa que tan fácil puede ser traerlo a tu presente. Reactiva viejos hábitos felices, muévete, haz cosas que te hacían feliz de niño/a pero sobre todo tómate tu tiempo de sanar. Has estado adicto a la tristeza por años, no esperes salir de allí de la noche a la mañana. Todo es cuestión de voluntad. Pero valdrá la pena.
  • “Rugidos y Cantos para todos”

EL Enojo Lastimado

ninja-samurai-luna (Dibujo. De Relatos Interesantes)

 

Había una vez un hombre que vivía en una enorme mansión hecha de piedra y que se encontraba en la cima de una colina. Era un hombre alto y sombrío que siempre portaba un sobre todo muy muy grueso. El hombre al caminar, caminaba muy rápido con la cabeza baja y a todo el mundo le llamaba la atención que su espalda era muy alta, muy encorvada. Pareciera que bajo el sobretodo se escondía un cuerpo deforme porque era tal el lomo que sobresalía que parecía que su columna vertebral se encontraba por fuera de la piel.

Este hombre no hablaba con nadie y le llamaban “El Enojo”; el apodo se lo habían puesto los niños de la ciudad que ni se atrevían a acercársele. “El Enojo” caminaba solitario durante todo el día, a veces su caminar era rápido como queriendo huir de algo y a veces era lento como si le pesara la vida. Nadie podía decir cuando apareció y cuánto tiempo había estado así. Lo que si era cierto era que nadie podía acercársele porque enseguida sus ojos se tornaban rojos y emitía un grito ensordecedor haciendo que todo el mundo saliera corriendo.

Pero un día, llegó una vidente a la ciudad. Iba de paso ya que pertenecía a una caravana de magos que cruzaban los condados vendiendo prendas y haciendo exhibiciones. Este hombre, encorvado, gris, de aspecto aterrorizante se escondía detrás de una columna mientras todos se agolpaban alrededor de la caravana. La vidente giró y lo vio; se le acercó sigilosa pero no sirvió de nada, “El Enojo” salió corriendo gritando, lanzando golpetazos con un bastón que nunca dejaba de portar con él y diciendo improperios. Sin embargo, la vidente no se asustó. Lo miró fijo con actitud retadora y con una gran fuerza y agilidad le quitó el sobretodo mostrando a un hombre delgado con una inmensa daga atravesándole el pecho.

La gente estaba sorprendida, asustada todos habían quedado mudos. ¿Cómo ha podido este hombre vivir tanto tiempo con una daga atravesada en el pecho? ¿Por qué en lugar de pedir ayuda se decidió cubrir con una gran chaqueta dando un aspecto tan deforme? El hombre cayó al suelo débil, derrotado. La vidente se acercó y con la misma agilidad le sacó la daga. La gente pensaba que iba a morir pero no fue así. Ni una gota de sangre, nada. El hombre cayó tumbado al suelo y comenzó a respirar.

“Te empeñaste en hacer creer a toda esta gente que eras malo, que eras violento, que te estabas defendiendo y los ahuyentaste; cuando lo que realmente pasaba era que te tenías una herida muy honda y pensabas que nadie te podía ayudar. A veces mi pobre hombre, confundimos el dolor con la rabia y esa ira aleja a quienes quizás con un abrazo, son capaces de sanar la herida”.

Reflexión: Existe una gran diferencia entre el enojo y la pena. El primero es rápido y nos hace reactivos, la segunda es más sigilosa y la forma de gestionarlas también es distinta. Si no sabemos identificar el dolor de la ira, el dolor se nos atraviesa como una daga y cada día es más hondo y doloroso hasta que no podemos luchar contra él. Reconocer tu dolor y no esconderlo detrás de una capa de rabia no es de débiles. Aprende a identificar cuando algo duele y abrázate, sácate la daga del alma. Permítete respirar.

Rugidos y Cantos para todos. @detigresyninfas